Si una espina me hiere

Si una espina me hiere, me aparto de la espina, pero no la aborrezco.

¿Rencores? ¿De qué sirven? ¿Qué logran los rencores?
No restañan heridas, ni corrigen el mal.

Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores y no prodiga sana en pinchos punzadores.

Si pasa mi enemigo cerca de mis rosal, se llevará las rosas de más sutil esencia, y si notare en ellas algún rojo vivaz, será el de aquella sangre de su malevolencia que ayer vertió, al herirme con encono y violencia, y que el rosal devuelva trocada en flor de paz.

Amado Nervo (1870 - 1919)

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